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“¿La práctica hace al maestro?” (Parte II) – Francisco Mesa Román – @fmpsicodepor

En el artículo anterior:

  • Definimos de forma sencilla competición y entrenamiento en artes marciales, así como
  • Procesos psicológicos básicos (discriminación y generalización de estímulos) y
  • Clasificamos los estímulos diferenciadores de la competición y los entrenamientos.

Durante este artículo intentaré exponer, principalmente qué es la conducta de atender, así como los procesos relacionados y cómo usarla para aumentar nuestro rendimiento; daré herramientas y ejemplos para completar todo lo visto en este artículo y el anterior, de cara a poder aplicarlas y, por último, explicaré en qué consisten las estrategias de programación de estímulos comunes y cómo llevarlas a cabo.

Si no has leído la primera parte, puedes acceder a ella pinchando aquí. De nuevo, me centraré en el caso de los deportes de contacto y artes marciales, pero recuerda que los procesos que explico son generales y aplicables a cualquier deporte.

ATENCIÓN: LA CONDUCTA DE ATENDER

Como ya expuse en el artículo anterior, la competición posee una serie de características concretas, las cuales difieren de los entrenamientos y pueden hacerque el desempeño sea muy diferente en una u otra situación (Buceta, 1998).

Si os fijáis bien, la cuestión principal que presenté en la primera parte del artículo era la práctica (o la falta de esta) en las condiciones de competición. Una de las razones era que la aparición de estímulos de la competición, los cuales diferían de los que solemos tener en los entrenamientos, podía hacer que no se emitieran las respuestas necesarias para un desempeño exitoso (Martin, 2008). Sin embargo, además de la falta de práctica en condiciones de competición, e íntimamente relacionada con esta, existe otra cuestión clave: la atención. No solo debemos aprender ante qué situaciones o estímulos deben darse ciertas respuestas, si no que también debemos ser capaces de atender a los estímulos relevantes

ante una cierta variedad de estímulos. Pongamos un ejemplo para que quede más claro: Si nuestro rival se descubre parte del abdomen (estímulo) podremos golpear en la zona desprotegida exitosamente (respuesta) pero, para ello, debemos ser capaces de atender a los movimientos de nuestro rival (estímulo relevante), pero no debemos prestar atención a otros gestos que puedan distraernos, al grito del público o a un anuncio por megafonía (estímulos irrelevantes o distractores).


Imagen 1. Situación de combate real. Pese a la cantidad de estímulos que hay (equipo arbitral, marcadores, público, etc.), los luchadores se encuentran con su atención focalizada en el rival.

Así, nos encontramos con otro de los conceptos básicos de psicología que nos serán de ayuda para comprender cómo mejorar nuestro rendimiento: la atención. Atender, coloquialmente, tiene distintas acepciones. Para este artículo, me basaré en una de las definiciones del diccionario “tener en cuenta o en consideración algo ”reformulada de una forma más técnica por Pérez, Gutiérrez, García y Gómez (2010): “responder diferencialmente a una parte de todo el ambiente” (ver Imagen 1). El proceso de atender se encuentra influenciado por otros procesos, como pueden ser la sensibilización (aumento de la tasa de respuesta ante un estímulo) o la habituación (disminución de la tasa de respuesta ante un estímulo) (ver imagen 2), entre muchos otros.En mi cuenta de Instagram tengo algunas publicaciones hablando sobre el tema si te interesa (pulsa las palabras habituación o sensibilización).


Imagen 2. Proceso continuo de sensibilización y habituación. Se muestra el ejemplo de un estímulo que tras las primeras apariciones provoca una alta tasa de respuesta/atención (sensibilización). Con la presentación repetida de este estímulo la tasa de respuesta disminuye a niveles normales (habituación).

En base a Anshel y Payne (2006), la competición en deportes de combate requiere de la capacidad para mantener una atención focalizada tanto en estímulos internos como externos. Los estímulos internos hacen referencia, por ejemplo, a nuestro nivel de excitación o autoverbalizaciones; por otro lado, los estímulos externos, como ya os imaginaréis, hacen referencia a los estímulos que provienen de nuestro contrincante.

Pero ¿cómo podemos trabajar la atención para mejorar nuestro desempeño tanto en los entrenamientos como en competición?

MEJORAR EL PROCESO DE ATENDER: DELIMITACIÓN DE NECESIDADES ATENCIONALES

Podemos trabajar la atención mediante una amplia variedad de estrategias y herramientas, pero antes de ponernos a trabajar es primordial establecer qué necesidades atencionales presenta tanto nuestro deporte como nosotros/as como deportistas (Buceta, 1998; Guerrero y Riera, 2017).

Así pues, como ya he explicado antes, nuestra atención debe dirigirse tanto a estímulos internos como externos (Anshel y Payne, 2006), y, al contrario de otros deportes como el fútbol o el baloncesto, debe centrarse en estímulos relativamente concentrados en un mismo punto (nuestra conducta y la de nuestro rival) con la salvedad de, quizás, los estímulos provenientes de nuestro equipo técnico (consejos, avisos, etc.) (ver imagen 3). Además de esto, debemos tener en cuenta las diferencias individuales que presentamos nosotros/as como deportistas. Es posible que tengamos dificultades con atender a una serie de estímulos concretos (no escuchar al equipo técnico, no identificar las autoverbalizaciones negativas que nos puedan perjudicar, o peor, no ser capaz de atender de forma mantenida al rival) o, por el contrario, no seamos capaces de dejar de atender a demasiados estímulos a la vez (el público, combates simultáneos, el equipo técnico rival, etc.). En estos casos, hay que plantear estrategias concretas e individualizadas de trabajo con una buena delimitación de las conductas problema.


Imagen 3. Estímulos externos que requieren de atención durante un combate. En rojo estímulos principales (rival), en verde, estímulos secundarios (equipo técnico).

AUMENTAR NUESTRO RENDIMIENTO: UNIÓN DE CONCEPTOS

Tras todo esto, una vez que ya hemos podido definir algunos de los conceptos que entran en juego para la mejora y la transferenciadel rendimiento a competición, así como la necesidad de identificar los problemas que pueden surgir, vamos a ver distintas herramientas y estrategias con ejemplos prácticos aplicados a las artes marciales y deportes de combate. Para ello, nos basaremos tanto en la clasificación de los diferentes estímulos hecha en la primera parte del artículo como en la evaluación de las necesidades atencionales que acabamos de ver.

PLANIFICACIÓN: ESTRATEGIAS DE EXPOSICIÓN Y ACERCAMIENTO PROGRESIVO

Lo primero a tener en cuenta puede resultar una obviedad, pero una buena forma de mejorar la competición es mediante exposición a ella (con matices). A través de la exposición a la competición, intentamos poner en práctica todo el repertorio que hemos practicado en los entrenamientos a nivel técnico y táctico. Además, cuanto más competimos más podremos habituarnos a las condiciones de competición, lo que podrá repercutir, a su vez, en la mejor transferencia del rendimiento de los entrenamientos, ya que los estímulos novedosos que en un principio pueden sobreexcitarnos y/o distraernos, con todo lo que ello conlleva, pasan a tener menor relevancia (proceso de sensibilización-habituación, ver imagen 2).

Así pues,cobra especial relevancia la planificación de la temporada o de un periodo concreto de ésta. Durante esta planificación será interesante especificar una serie de datos como son las fechas de las competiciones, los objetivos para las mismas, los entrenamientos específicos y los objetivos de estos entrenamientos, las estrategias y distintas herramientas a utilizar y el proceso para su adquisición. También será primordial establecer sistemas de evaluación para ver si los objetivos se están cumpliendo y si las estrategias están funcionando (auto-registros, cuestionarios, etc.).


Imagen 4. Dedicar tiempo a la planificación de objetivos y el proceso para conseguirlos es clave en la obtención eficiente de resultados.

Es importante entender que esta planificación será la base para trabajar durante la temporada, pero deberá ser susceptible de cualquier cambio que sea necesario según el tiempo avance y se vayan viendo los resultados, así como ante cualquier imprevisto que pueda surgir (que surgirán). En los siguientes apartados voy a intentar explicar más en profundidad cómo planificar tanto los entrenamientos como las competiciones y pondremos varios ejemplos para que quede más claro.

ESTRATEGIAS PARA LOS ENTRENAMIENTOS

En lo referente a planificar los entrenamientospodemos establecer el trabajomediante la simulación de la competición en el entrenamiento y mediante la aproximación de situaciones análogas (Buceta, 1998).

Simulación de la competición en el entrenamiento

Para la simulación de la competición en el entrenamiento nos será de mucha utilidad volver a la clasificación de estímulos diferenciadores entre entrenamiento y competición que ya hicimos en la primera parte del artículo (estímulos del entorno físico, del entrenador, de otros deportistas, del nivel de excitación/ansiedad, de los estímulos propioceptivos musculares, imaginación/visualización y verbalizaciones) (Martin, 2008). A través del análisis de estos estímulos, podremos ver cuales de ellos podremos adoptar en los entrenamientos para simular el contexto competitivo. A su vez, la inclusión de estos elementos distintivos, que pueden actuar como elementos distractores de nuestra atención, permitirá la práctica de distintas habilidades atencionales. Vamos a ver qué podemos hacer con cada clasificación:

Estímulos del entorno físico: hacer uso de la vestimenta y las protecciones reglamentarias que usaremos en la competición;variar el horario de determinados entrenamientos para que coincidan con los de la competición; adecuar el ritmo de determinados entrenamientos para que sean similares a la competición (ratio de actividad-descanso, duración de combates, etc.); en cuanto a las condiciones climatológicas nos será complicado hacer algo, normalmente salvo en competidores de alto nivel en las que haya que viajar, las condiciones no variarán demasiado; añadir elementos como la presencia de público a determinados entrenamientos, así como jueces y/o árbitros (aunque sean “actores”).

Estímulos del entrenador/a: mantener una buena comunicación con nuestro/a entrenador/a será primordial en este aspecto. Esto es, comunicarnos, hacer llegar lo que necesitamos, establecer un lenguaje verbal y no verbal específico para las competiciones y trabajarlo en los entrenamientos, así como ver que conductas de liderazgo son las más apropiadas (Álvarez, Castillo y Falcó, 2010).

Estímulos de otros deportistas: en lo referente a nuestros/as compañeros/as de equipo, al igual que con el entrenador/a, la clave será la comunicación; en lo referente a competidores/as rivales, una muy buena opción puede ser establecer entrenamientos conjuntos con otros clubes o gimnasios y realizarlos alternando el lugar del entrenamiento. Este último punto cobra especial relevancia pues puede usarse a modo de test o prueba para comprobar que tal nos movemos en situaciones nuevas; también pueden establecerse ejercicios de role playing con compañeros/as de equipo, simulando la conducta de un rival.

Nivel de excitación: aquí será interesante, en primer lugar, averiguar qué nivel de activación es el óptimo, es decir, en el que nos encontramos más cómodos/as para que nuestro desempeño sea lo mejor posible (Guerrero y Riera, 2017). Una vez averiguado, además de aprender a subir o bajar este nivel a través de distintas técnicas (respiraciones, saltos, visualización, etc.), trabajar para mantener este nivel de activación durante el entrenamiento será interesante para acostumbrarnos a las sensaciones que le acompañan. Este punto cobra especial importancia por su influencia en nuestra capacidad de atender, ya que un nivel de activación demasiado alto hará que nuestro foco atencional se estreche demasiado (Martin, 2008).

Estímulos propioceptivos musculares: establecer una buena rutina de calentamiento para la competición será muy beneficioso, ya que con el ensayo repetido en los entrenamientos nos acostumbraremos a las señales que nos envía nuestro cuerpo, entre otros beneficios (bajada de nivel de ansiedad, aumento de la concentración, etc.) (Billing, 2014; Lee y Shin, 2016); podemos también, como ya hablamos en el apartado del entorno físico, adecuar ritmos y ratios de descanso-actividad a los de la competición en determinados entrenamientos.

Imaginación y visualización: adecuar las imágenes y sensaciones visualizadas en los entrenamientos al contexto competitivo nos servirá no solo para habituarnos a ésta mejor, si no para practicar ciertas estrategias y no aumentar la carga de trabajo física (Weinberg y Gould, 2010). Podemos realizar las visualizaciones para ponernos en situación durante un combate de práctica, o para ensayar estrategias de control de la activación en el contexto competitivo.

Verbalizaciones: como ya apuntamos en la primera parte del artículo, la destreza con la que manejemos las verbalizaciones y el uso que le demos durante los entrenamientos será clave para que nuestro rendimiento en competición sea el óptimo y no empeore, así pues, establecer una serie de verbalizaciones clave que practicaremos durante los entrenamientos será una buena estrategia para que el rendimiento se transfiera mejor a la competición. Estas verbalizaciones pueden ser, por ejemplo, de carácter instruccional (“suave”; “rápido”; “coloca el pie”), o a modo de reforzamiento (“¡vamos, tu puedes!”; “genial”; “lo estás haciendo muy bien”) (Buceta, 1998).

Aproximación mediante situaciones análogas

A veces, la simulación de las condiciones de la competición se escapa a nuestro control por falta de posibilidades, pero, incluso cuando podemos llevarlas a cabo, si bien la simulación de la competición en los entrenamientos nos sirve para exponernos indirectamente a ésta, no nos permite ejercer un control exhaustivo sobre las conductas que se dan en ella y ahí es donde entra la aproximación mediante situaciones análogas (Buceta, 1998).

Mediante las situaciones análogas, buscaremos recrear situaciones concretas de la competición con mayor control que si intentamos recrear toda la competición en si. Así, es probable encontrarnos con que tenemos problemas para la ejecución de ciertas técnicas en momentos concretos de mucha presión, o que seamos incapaces de llevar a cabo la táctica establecida para una situación concreta.

Para ponernos en situación, durante el entrenamiento somos capaces de realizar sin problema escapes cuando nuestro contrincante nos gana la espalda, sin embargo, en las competiciones, debido a la presión, no somos capaces de hacer gala de esta facultad de forma efectiva (ver imagen 5). Una forma de trabajar este aspecto en concreto puede ser, por ejemplo, estableciendo en los entrenamientos penalizaciones, o usando estrategias que aumenten mucho nuestro nivel de activación, para simular la presión.


Imagen 5. Ejemplo de situación en la que nuestro rival nos gana la espalda.

ESTRATEGIAS PARA LA COMPETICIÓN

Por otro lado, en lo referente a la planificación de las competiciones será interesante la inclusión de competiciones de forma regular y la programación de competiciones-test (Buceta, 1998).

Participación en competiciones de forma regular

Como ya hemos dicho, una muy buena forma de mejorar la competición es mediante exposición a ella. Cuando el calendario de la temporada lo permite (ver imagen 6), establecer qué competiciones son importantes (porque sean clasificatorias para otras, por el alto nivel de los/as participantes o bien por motivos personales), nos permitirá establecer qué otras competiciones usamos a modo de ensayo. A veces podemos preferir escoger no participar en según que competiciones debido a que queremos centrarnos en una competición importante, sin embargo, si tenemos problemas con nuestro rendimiento en la competición, puede resultar muy beneficioso aprovechar estas competiciones “menores” o menos importantes para practicar. Es necesario aclarar que la simple exposición a la competición de forma regular no hará que el rendimiento mejore de forma automática o que nos habituemos sin más, para que esto suceda es necesario plantear una serie de requisitos (Buceta, 1998):

  • Que haya un número suficiente de competiciones a lo largo de la temporada para que conformen situaciones variadas a las que haya que adaptarse.
  • Que el número no sea excesivo, destinando demasiados recursos a la competición en detrimento del entrenamiento.
  • Que las competiciones se den en las fechas o periodos de la temporada apropiados, en los cuales haya dado tiempo a realizar la preparación previa correctamente.
  • Que su consecución exitosa suponga un reto y, a su vez, sea accesible. Las competiciones donde el nivel es demasiado alto o bajo también tienen cabida, ofreciendo otros objetivos y estímulos a los que adaptarse, por ejemplo, poniendo hándicaps en las competiciones demasiado fáciles y disminuyendo la exigencia en las de nivel alto.

Imagen 6. Ejemplo de calendario con las competiciones importantes marcadas en verde y las competiciones menores en azul.

Como siempre, establecer planes y objetivos para cada competición (tanto para la competición en sí, como para las horas y días previos) es un punto también a tener en cuenta para sacar el máximo provecho de éstas (Martin, 2008).

Programación de competiciones como prueba o test

El uso de competiciones a modo de test, al igual que la participación en competiciones regularmente, es otra estrategia de la que pueden obtenerse múltiples beneficios. Lo principal para estas competiciones es, como su nombre indica, que sirvan de test o control, y para ello será necesario establecer distintos tipos de objetivos (principalmente de proceso y rendimiento), así como un registro para observar si se han conseguido y analizar posibles problemas. Hay que tener en cuenta que este tipo de competición sirve para poner en práctica aspectos concretos que se están entrenando, de cara que sirvan de feedback para analizar en qué punto nos encontramos y si lo que estamos haciendo está funcionando correctamente.

Por ejemplo, en el caso de que nuestra capacidad de atender se viese mermada debido al nivel de activación previo a un combate o al ir perdiendo por X puntos, nos serviría para ensayar de manera directa si las técnicas de relajación (ya sea visualización, respiraciones diafragmáticas, etc.) que estamos realizando en los entrenamientos están funcionando correctamente y cumplen su función.

UN PASO MÁS ALLÁ: PROGRAMACIÓN DE LOS ESTÍMULOS COMUNES

Llegados a este punto es muy posible que, con toda esta información, ya tengas múltiples opciones para llevar a cabo de una forma fácil y accesible. He hablado de cómo mejorar nuestro rendimiento en base al control de los estímulos que difieren entre los entrenamientos y la competición (mediante exposición, trabajo de habilidades atencionales, visualización, etc.), pero aún podemos hacer algo más para que la transferencia de rendimiento sea mejor: la programación de estímulos comunes.

Martin y Pear (2008) definen la programación de estímulos comunes de la siguiente forma“programar deliberadamenteestímulos comunes en las situaciones de entrenamiento y final y hacerque el comportamiento buscado se desarrolle frente a ellos”.

Hasta ahora, hemos cogido los elementos diferenciadores de la competición y los hemos añadido a los entrenamientos bien para habituarnos a ellos, bien para usarlos de estímulos discriminativos; con la programación de estímulos comunes haremos algo similar: introduciremos estímulos en el entrenamiento mientras realizamos conductas concretas y llevaremos esos estímulos a la competición.

Algunos estímulos que pueden resultar muy beneficiosos para esta estrategia son, por ejemplo, el uso de reglas verbales y las verbalizaciones a modo de instrucción (Martin, 2008). Para el ejemplo que pusimos antes en la imagen 5, podemos establecer instrucciones como por ejemplo “si me ganan la espalda, tengo que cerrar bien los costados y proteger el cuello”. Otro ejemplo que podemos encontrarnos es, si en la competición, tras acertar un golpe, fallamos el encadenamiento de otros golpes porque paramos momentáneamente al ver que acertamos, nos podrá ser muy útil que en los entrenamientos establezcamos palabras clave como “encadena” o “continúa” para estas situaciones en concreto.

Por último, otro tipo de estímulos que pueden funcionar muy bien y que muchos deportistas usan en las competiciones es el establecimiento de rutinas (Billing, 2014), dentro de las cuales, además de ejercicios físicos y distintos movimientos, se pueden incluir algunas verbalizaciones o visualizaciones. Las rutinas pueden establecerse comoejercicios de calentamiento, rutinas para realizar antes de entrar a la zona de combateola realización de katasy movimientos coreografiados, entre otras.

CONCLUSIONES

A lo largo de estos dos artículos hemos podido repasar una serie de conceptos clave para la mejora del rendimiento en competición, además de sus distintas aplicaciones prácticas y ejemplos para llevarlas a cabo. La correcta transferencia del rendimiento en los entrenamientos al contexto competitivo es un campo tremendamente amplio y es importante entender que, pese a la cantidad de información que se ha intentado condensar en el artículo, hay muchos otros procesos paralelos y subprocesos que se han obviado tanto por limitación de espacio como por complejidad, centrándonos únicamente en los procesos principales que derivan de los estímulos discriminativos.

Poco a poco, espero poder seguir aportando información para complementar todo lo visto aquí. Os animamos a que probéis a poner en práctica las estrategias que más se adecúen a vuestros casos particulares, estoy seguros de que podréis conseguir grandes resultados.Si tenéis alguna duda, sugerencias para artículos interesantes o queréis que publique más artículos desgranando las partes de lo que hemos visto aquí, no dudéis en poneros en contacto tanto en los comentarios como a través de nuestras redes sociales. Y si os ha gustado, ayúdanos a difundirlo y que lleguemos a más personas.

Recordad que podéis poneros en contacto conmigo directamente a través de mi correo fmesaroman@gmail.com o en mi Instagram @fmpsicodepor

Referencias

Álvarez, O., Castillo, I. y Falcó, C. (2010) Estilos de Liderazgo en la Selección Española de Taekwondo. Revista de Psicología del Deporte, vol. 19(2), 219-230.

Anshel, M. y Payne, J. (2006). Application of Sport Psychology for Optimal Performance in Martial Arts. EnDosil, J. (Ed.), The Sport Psychologist’s Handbook: A Guide for Sport-Specific Performance Enhancement (Cap. 16, págs. 353-374). West Sussex, United Kingdom: John Wiley & Sons.

Billing, L. (2014). Pre-Performance Routines among Club Volleyball Players: The Relationship between Routines and Accuracy in Serving. (Tesis de Máster, University of Minnesota, UnitedStates os America).

Buceta, J.M. (1998).  Psicología del entrenamiento deportivo. Madrid: Dykinson.

Lee, E. y Shin, J.(2016).The Effects of Performance Routine on Competitive State Anxiety, Psychological Skills, and Perceived Performance of Taekwondo Poomsae Players.International Journal of AppliedSportsSciences, vol. 28(2), 184-199.

Martin, G. (2008). Psicología del Deporte: Guía práctica del análisis conductual. Madrid, España: Pearson Educación.

Martin, G.y Pear, J. (2008).Modificación de conducta: qué es y cómo aplicarla.Madrid, España: Pearson Educación S. A.

Palmi, P. y Riera, J. (2017). Las competencias del deportista para el rendimiento. Cuadernos de Psicología del Deporte, vol. 17(1), 13-18.

Pérez, Gutiérrez, García y Gómez, (2010). Procesos Psicológicos Básicos. Un análisis funcional.Madrid, España: UNED.

Weinberg, R. Y Gould, D. (2010). Fundamentos de Psicología del Deporte y del Ejercicio físico. Madrid, España: Panamericana.

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1Comentario
  • isa Castro
    16/05/2020a15:49

    articulo muy interesante !.
    Los puntos tratados para mejorar la atención tanto en ese tipo de deporte de contacto como en otros son buenísimos. yo personalmente siempre intento ponerlos en practica en mi modalidad (atletismo) . uno de los mas importantes al menos a mi parecer, es la programación de los entrenamientos, ya que debido a que debemos tener en cuenta que siempre nos vamos a encontrar con que nuestros planes de entreno se pueden ver truncados por imprevistos, como ya dices en tu articulo. por lo que si tenemos nuestros entrenamientos planificados de antemano, estas cosas ya las tenemos en cuenta y eso nos da un margen de cambio en nuestra rutina.
    otro de los puntos que hay que tomar es la realización de la prueba ficticia, teniendo en cuenta la hora de la competición, la duración de la prueba e intentar abarcar la totalidad del recorrido. esto me permite ver la respuesta de mi cuerpo ante estos factores (hora..etc)
    y para finalizar me gustaría hablar de lo que creo que todo deportista ya das por hecho su importancia, que es la verbalización, esa ayuda, esa estrategia tan importante para poder finalizar cualquier tipo de prueba, la mente es nuestro impulso pero a veces puede ser nuestro retroceso debido a una mala o negativa verbalizaron, tenemos que intentar siempre buscar un tono positivo a la hora de hablarnos a nosotros mismos, ese es el punto que nos hace acabar cualquier prueba con nuestra mente y cuerpo en sintonía o por el contrario continuar para acabar la prueba cuanto antes y sin mas.

    GRACIAS por el aporte!

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